A la hora de hablar de vinos, Córdoba es protagonista desde el momento cero; todo comenzó de la mano de los jesuitas cuando en 1618 adquieren la estancia de Guanusacate junto con 21.000 cepas de vid.

La trayectoria vitivinícola tuvo varios vaivenes en Córdoba y en el país, dependiendo de las condiciones de altura, amplitud térmica y el famoso “Terroire” que designa cuáles cepas se adaptan más o menos a cada región.

Córdoba, región prodigiosa si las hay, pasó las pruebas más exigentes luego que Domingo Faustino Sarmiento contratara el agrónomo francés que insertó la Cepa Malbec en nuestro país.
Así fue como a fines del siglo XIX y de la mano de los inmigrantes italianos y franceses, la vitivinicultura argentina creció exponencialmente y con ésta, El Malbec que se adaptó rápidamente a los diversos terruños y se desarrolló, incluso, mejor que en la región de origen.
Esta semana se conmemora un aniversario más de aquel suceso, ratificando que Los Caminos del Vino de Córdoba ingresaron con orgullo y calidad en permanente superación a la gran Ruta del Vino Argentina.
Salud, Malbec!!









