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Córdoba Capital: La Cañada mostró porqué su particular fisonomía encausa un carácter rebelde

Arrancó el 2024 con fuertes lluvias en la Ciudad de Córdoba y la imagen que da vuelta por las redes es la furiosa crecida de La Cañada emblemática, considerada la segunda maravilla de Córdoba y principal ícono de la Ciudad junto al patrimonio Jesuítico y La Catedral. La obra de sistematización del arroyo atesora historias y de misterios, por las muchas anécdotas vividas en sus márgenes que la tienen como escenario o como protagonista. Repasamos en este informe cómo una obra para enfrentar inundaciones, termina siendo una atracción.

 

Por: Lucía Brussino

El encauzamiento del arroyo La Cañada se concibe casi como un elemento inherente a la ciudad, constituyéndose como rasgo característico de la imagen urbana tanto por ser un eje estructurante y ordenador como por su gran atractivo paisajístico y turístico.

Las 70 manzanas fundacionales del plano del Gobernador Don Lorenzo Suárez de Figueroa debieron su ubicación a las características naturales del sitio que servían de contención natural, como las barrancas al sur, el Río Suquía al norte y el Arroyo La Cañada al oeste.

La Cañada nace desde un espejo natural “La Lagunilla”, ubicado al sudoeste de la ciudad, hasta que desemboca en el Río Suquía, hacia el norte. Es un arroyo estrecho, pero durante las grandes lluvias aumenta su caudal estrepitosamente, y provocaba grandes inundaciones. En 1623 los jesuitas construyeron su primer encauzamiento, de cal y canto rodado proveniente de las canteras de la zona, que permitía contener estas grandes crecidas.

 

Durante la segunda mitad del siglo XIX,vivió un importante crecimiento demográfico. Para superar el límite que implicaba el Arroyo La Cañada, se debieron construir puentes y así pudieron formarse los tradicionales ‘Barrios- Pueblo’, perimetrales al centro fundacional.

En las décadas siguientes, sobre los años 30 y 40, la ciudad se vió teñida arquitectónicamente en gran parte por las pautas del diseño moderno, las cuales se tomaron como lenguaje para las políticas modernizadores de la época. Como obras hito del momento, se genera el ensanche de la Avenida Cólon, Olmos y la sistematización de La Cañada, la cual pone fin a las frecuentes inundaciones a las que se veía sometida la ciudad, y al mismo tiempo, permitía que se constituyera como hito clave en la consolidación urbana.

 

Se inicia la construcción durante la gobernación del Dr. Santiago Castillo y la segunda Intendencia de Donato Latella Frías, en 1943. En 1944 se inaugura el primer tramo, de 3 kilómetros de extensión, desde la calle Perú hasta su encuentro con el Río Suquía. La obra consiste en un canal a cielo abierto, materializado por hormigón armado, como también los puentes que lo atraviesan en cada calle. Se encuentra revestido con piedra caliza labrada a punta gruesa. En cada uno de sus costados se desarrollan las avenidas José Figueroa Alcorta al norte y Marcelo T. de Alvear al sur.

En 1948 se decide incorporar arbolado en su borde, cuando el ministro de Obras Públicas Rosendo Gil Montero expresa su deseo de que esa obra de infraestructura comience a ser un paseo para los habitantes de la ciudad. Ésta operación potenció su impacto, convirtiéndola en un importante corredor verde de la ciudad, donde las tipas plantadas en ese momento son la mayor atracción. Desde el año 1989 al 1991 se extendió 700 metros hasta la calle Arturo M. Bas, durante la intendencia de Ramón B. Mestre. En 1999 se completaron 800 metros más y luego se enmarcó su contención en barranca hasta el Parque de la Vida, durante la intendencia del Dr. Rubén Américo Martí.

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