Al repasar las páginas del tradicional Barrio Güemes, aparecen la nostalgia y la picardía entremezcladas con la miseria y los infortunios que siempre atravesaron las orillas de cualquier barrio de la ciudad.
En ese radio de pocas cuadras, historias de marginales, milongueros, fantasmas y obreros quedaron pintadas en el recuerdo y son el prefacio del nuevo Güemes, sede de las más variadas propuestas artísticas que conforman el clásico de los fines de semana: recitales en las calles, salas de teatro, espacios de literatura y tango, antigüedades y diseño, sumado a una oferta gastronómica de excelencia, completan esta pintoresca postal cordobesa.
Pero Güemes tiene más, unos metros al sur al 1300 de Belgrano, un edificio enorme y vacío guarda en sus muros la memoria del dolor o el dolor de la memoria: la ex cárcel de Encausados. El penal funcionó hasta comienzos del 2013 y el edificio, diseñado por el arquitecto Juan Kronfus en 1915, integra el catálogo de Bienes Inmuebles y Lugares del Patrimonio de la Ciudad de Córdoba.
Esa gigante mole de cemento tal vez emerja del silencio convertida en un espacio mixto “el Centro Cultural, Comercial y Residencial Paseo de Güemes”, un espacio que será sin dudas el gran disparador de la futura renovación urbana del barrio y aledaños.









