Hay personas que dejan una huella que trasciende su actividad profesional. Celina Tay fue una de ellas. Empresaria, referente de la vitivinicultura cordobesa y alma de Bodega La Caroyense, dedicó su vida a preservar y proyectar uno de los patrimonios más emblemáticos de Colonia Caroya.
Desde Destino Córdoba lamentamos profundamente su fallecimiento. Más allá del vínculo institucional y comercial que nos unió durante tantos años, tuvimos el privilegio de construir una relación de amistad basada en el respeto mutuo, la calidez humana y el compromiso compartido por promover el turismo, la cultura y la identidad de nuestra provincia.
Su pasión, su visión y su incansable trabajo fueron fundamentales para consolidar a Bodega La Caroyense como un ícono de la vitivinicultura cordobesa y un lugar de encuentro para miles de visitantes.
Acompañamos con sincero afecto a su familia, a sus seres queridos y a todo el equipo de Bodega La Caroyense en este momento de profundo dolor, elevando una oración por su eterno descanso.
Gracias, Celina, por tu amistad, por tu generosidad y por el legado que dejás en la historia del turismo y del vino de Córdoba. Tu recuerdo permanecerá para siempre.









