@Enviado especial: Mateo Gramajo Fernandez
La capacidad de asombro nunca se termina a la hora de conocer rincones de esta diversa Córdoba turística. No es casualidad el liderazgo de preferencia en el turismo nacional de los últimos años.
Rumbeando hacia cualquier punto cardinal, una multiplicidad de propuestas y experiencias a descubrir se presentan ante los ojos, hoy acompañadas por el sostenido crecimiento de la infraestructura en alojamiento, gastronomía autóctona y servicios.
Invitados por la Agencia Córdoba Turismo, Destino Córdoba vivió la experiencia San José de las Salinas, el portal a la Gran Salina y Cerro Colorado, la Tierra de Don Atta.

La extensa recta de la RN60 invita a detener la marcha en Quilino, la tierra del cabrito mas sabroso del país, y mas precisamente en El Quincho del Gordito José especializado en cabrito a la parrilla. Algunos aseguran que el secreto del sabor único del cabrito de esa zona es debido a la sal acumulada en las pasturas que alimentan al animal. Si es mito o verdad… no se sabe pero que es una invitación de lujo al paladar es autenticamente cierto.

LAS SALINAS
Ubicada a 185 km de Córdoba Capital por RN60 pasando Deán Funes y en dirección a Catamarca, se encuentra este maravilloso pueblo de 600 habitantes movilizado por una actividad bien específica del noroeste cordobés y hoy convertida en zona turística, las Salinas Grandes, un territorio compartido con las provincias de Catamarca, La Rioja y Santiago de Estero.

Allí, “Las Salinas Gran Hotel” (*) luce como portal al blanco territorio, ubicado a pocos kilómetros. Ofrece excursiones tanto para ver el amanecer, como el atardecer. Además de ser una excelente opción para hospedarse.
Raúl, gerente del hotel es el mejor guía para recorrer el área, condimenta su relato con simpáticas historias de este pequeño pueblo norteño, convirtiendo a la guiada en un amena experiencia.
En total son 600 mil hectáreas de las cuales 250 pertenecen a la provincia de Córdoba. Además de la empresa que fabrica la sal de marca “Susy sal”, son muchas las familias que hoy viven de la extracción del oro blanco, una actividad que es 100% manual compartida de generación en generación.
CERRO COLORADO
Al este de Las Salinas por RP21 y luego de unos kilómetros se llega al Cerro Colorado, tierra ancestral habitada por nativos.
Si la llegada coincide con el medio día, imperdible pasar por la cantina La Salamanca, donde Matías y Gabriela desde hace 9 años reciben a turistas y vecinos con la mejor atención y una amplia carta gastronómica. Empanadas y humita, son la especialidad.
Un gran detalle a tener en cuenta y que lo convierte en único es “El asador comunitario” ahí los visitantes pueden disfrutar de la naturaleza, guitarreadas y también de un buen costillar.

A continuación vemos la casa pozo, una réplica de vivienda Comechingona. Ingresar nos remonta a tiempos inmemoriales de los primeros habitantes quienes con inteligencia sortearon las inclemencias del tiempo, la profundidad del cavado (2 1/2mts ), el cobertizo de ramas y el barro las convertían en verdaderas viviendas térmicas.
El periplo continua con la visita a la Reserva Natural y Cultural Cerro Colorado, desplegada en 3000 hectáreas que protegen 13 aleros con pinturas rupestres de más de 1500 años. En este territorio habitaron los Comechingones y Sanavirones. Predomina el mineral óxido de hierro, material que da el color rojizo; por su composición y condición de piedra frágil, la reserva trabaja permanentemente para evitar el deterioro de las pictografías.
CASA MUSEO ATAHUALPA YUPANQUI
Este lugar, refugio de Atahualpa Yupanqui, obró de musa donde surgieron las mejores letras y acordes del payador perseguido. Si bien nunca pudo vivir en ella, Yupanqui pasaba días verano, un rincón apto para la composición, solía juntarse con varios amigos a tocar su música.

Su hijo Koya Chavero, es quien está al mando del museo. Abierto de lunes a lunes de 10 a 18, allí se puede recorrer y apreciar no solo su casa, con su guitarra y otros instrumentos, también elementos personales, pasaporte, fotografías con distintos artistas de la música Argentina como Mercedes Sosa, Jairo, entre otros; además cuenta con un restaurante al aire libre llamado Nenette en memoria de la última esposa de Yupanqui, allí la limonada fresca con menta del lugar, es la más pedida por los visitantes.
Una caminata de pocos minutos sitúa al visitante en “El Silencio”, el lugar donde Atahualpa iba a compartir momentos con sus amigos y era fuente de inspiración para sus canciones. En el camino se encuentran piedras que contienen distintas frases y estrofas del cantautor. Luego un cartel anuncia el fin de “el silencio” y ahí nomás el rio de Los Tártagos, que según la gente del lugar y varios visitantes, posee una energía especial.
Los fines de semana al mediodía se pueden disfrutar pequeños shows del Koya junto a una pianista del lugar, donde durante 3 horas, con un intervalo, deleitan a los turistas con canciones de Yupanqui.
(*) Las Salinas Gran Hotel ofrece al viajero y visitante una propuesta única en la puerta misma del universo mágico de Salinas Grandes.
Cuenta con una gama de servicios pensados para que el huésped disfrute y viva el hotel en cada momento del día, como así también de un servicio de gastronomía único donde puede degustar los más variados platos de la comida tradicional y acercarse también a los manjares de la cocina regional.

Solo 20 habitaciones pensados con todo el confort. Salón de lectura, piscina con solárium, estacionamiento cubierto, lavandería, servicio de catering, emergencias médicas, guarda equipaje, información turística y más.
En síntesis, una propuesta de alto nivel hotelera, gastronómica y de servicios concebidas por el disfrute de sus mejores buenos momentos en un lugar único.
Fotografías: Mateo Gramajo Fernandez para Destino Córdoba










Excelente reseña,que habría que difundir en todos lis medios y generar una difusión a través de oaquerws turisticos
Excelente nota! Hermosos lugares
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