Caricaturas, notas, marcas y dibujos en los libros de la Colección Jesuítica realizados por los primeros estudiantes de la Universidad Nacional de Córdoba.
¿Cuántas veces escribimos un nombre en nuestro cuaderno o empezamos a dibujar algo que nos hiciera reír? ¿Cuántas veces garabateamos en los libros en los que estábamos estudiando?.

Leyendo los libros de la biblioteca más antigua de la Universidad, no encontramos únicamente lo que el autor y la editorial quisieron. Los márgenes, páginas en blanco, portadas y hasta las tapas sirvieron de espacio para que los estudiantes nos contaran cómo era su vida en la universidad.

¿Qué encontramos si abrimos los libros que usaban nuestros estudiantes hace cuatrocientos años? Un dibujo que quizás represente sus vacaciones en la Estancia de Caroya, andando a caballo y con un perro; un poema dedicado a la amada que se encontraba fuera del Colegio; o unas anotaciones de pequeñas sumas de dinero.

Desde siempre, los alumnos dejaron sus huellas. Esas marcas nos permiten reconstruir el día a día de su paso por nuestras aulas. Y lo más importante, contado por ellos mismos. Esas intervenciones también nos invitan a pensar: ¿Tan distintos eran aquellos alumnos del siglo XVII a los actuales?.
Ellos dejaron su huella, nosotros descubrimos su historia. Los invitamos a descubrirla en el Museo Histórico UNC – Manzana Jesuítica.
Por: Guadalupe Biscayart Melo y Lucas Peretti









