Una pieza dorada de más de un siglo de antigüedad, custodiada por las monjas dominicas del Monasterio Santa Catalina de Siena, será parte de la celebración litúrgica del pontífice en Córdoba.
En el marco de los preparativos para la visita del papa León XIV, fue seleccionada una histórica cruz procesional de finales del siglo XIX y principios del XX, perteneciente al Monasterio Santa Catalina de Siena.
La pieza, utilizada tradicionalmente en las principales celebraciones religiosas del monasterio, fue elegida por Javier Berdenelli y Pablo Márquez, responsables de coordinar los elementos litúrgicos de la misa papal.
Su particularidad radica en la orientación de la imagen de Cristo, que permite a los fieles contemplar su rostro mientras avanzan en procesión.
“Caminamos detrás de Él y peregrinamos mirándolo a Él”, explicó sor Mercedes, quien destacó la emoción de la comunidad dominica por compartir este símbolo de fe en una celebración tan significativa para Córdoba.
Para las monjas dominicas, acondicionar este objeto sagrado representa una forma de unirse a
la celebración de la Iglesia local: “Que esta cruz que tanto nos acompaña acá en el monasterio
pueda ahora también ser la guía en esta misa que vamos a compartir con el papa León XIV es un
gozo muy grande”.









